Aunque parezca mentira, el dolor en los pezones es una molestia muy común que padecen las mujeres en algún punto de su vida. 

A pesar de que es algo frecuente, es normal que genere cierta preocupación y dudas sobre si puede ser algo grave o no. Como verás a continuación, en muchos de los casos no lo es, pero es conveniente prestarle atención. Te adelantamos, que, en ocasiones, solo es cosa de las hormonas y sus cambios en diferentes etapas del ciclo menstrual de la mujer. No obstante, vamos a repasar algunas de las principales causas por las que puede aparecer esta molestia.

Cambios hormonales 

Es una de las causas más frecuentes del dolor en el pecho y en los pezones, y esto se debe a los cambios que se producen a nivel hormonal durante el ciclo menstrual. Lo normal es que estas molestias se produzcan los días antes del periodo menstrual, momento en el que aumentan los niveles de estrógeno y progesterona, lo cual hace que se hinchen las mamas por la acumulación de líquidos. De hecho, seguro que puedes notar que el tamaño de los pechos aumenta durante esos días. Esto produce una sensación de pesadez en la zona. Lo normal es que el dolor de la zona desaparezca con el comienzo de la menstruación.

Roce de los pezones con la ropa

El roce con el sujetador, la camiseta, el jersey o con prendas superiores ajustadas, suele ser la causa más común del dolor en los pezones. Este roce puede causar que la piel de la zona se seque o se agriete, lo cual provoca irritación, dolor y hace que los pezones estén más sensibles. Se suele producir con mayor frecuencia durante actividades deportivas, sobre todo en casos en los que la duración de estas sean elevadas. En caso de sentir muchas molestias, es recomendable utilizar un protector en los pezones durante el ejercicio para evitar el roce. La mejor opción es optar por una cinta quirúrgica para que el material sea respetuoso con la piel.

Dermatitis atópica o alergias en la piel

Otra de las posibles causas del dolor en los pezones es que sufras una reacción alérgica o bien dermatitis atópica. Esto puede producir eccemas, es decir, piel escamosa o, incluso, costras y ampollas en la zona. Cuando se trata de una alergia, puede causar que la piel se enrojezca en la zona alrededor de la areola y prurito y te provoque picor. En algunos casos puede ser necesario aplicar un tratamiento tópico antiinflamatorio, pero para ello lo mejor es acudir al médico para que evalúe tu caso y determine cuál es la medida adecuada para aliviar el dolor y curar la zona.

Tanto si se trata de una alergia como si es dermatitis atópica o alguna otra afección de la piel, lo cierto es que puede empeorar a partir del uso de determinados productos o tejidos. Si es tu caso, deberías vigilar los siguientes productos, como por ejemplo, el tejido de la ropa o incluso los geles, jabones y perfumes que utilices.

Dolor producido por las relaciones sexuales

El roce que se produce en la zona de los pezones durante las relaciones sexuales puede producir molestias. Normalmente son leves y de poca duración la irritabilidad. Un truco efectivo que puede ayudar frente a este problema es el uso de cremas o aceites hidratantes en la zona durante la actividad sexual, lo que pueden prevenir que se vuelva a producir la fricción y así evitar las molestias más tarde.

Infección en los pezones

Una posible causa del dolor intenso en los pezones puede ser la infección. Esto puede producirse por muchas causas, pero estas dos son las más comunes.

  • Infección por hongos: la candidiasis puede producirse por la toma de antibióticos o daños en el tejido alrededor de la zona del pezón. En este caso se suelen producir rojeces y escamosidad.
  • Mastitis: normalmente ocurre durante el embarazo, debido a la obstrucción de un conducto que hace que las bacterias se propaguen. El resultado es dolor, enrojecimiento e hinchazón. Debe tratarse con antibióticos porque es una infección bacteriana.

Dolor en los pezones durante el embarazo y la lactancia

El embarazo y la lactancia merecen otro párrafo, pues en ellas los pezones se ven muy involucrados y las molestias pueden ser mayores. Durante el embarazo, debido a los cambios hormonales que se producen, el pecho suele hincharse y provocan molestias. En este momento, es adecuado utilizar sujetadores con buena sujeción, ya que esto ayudará a reducir la fricción del pecho y del pezón, aliviando así el dolor. En algunos casos, es conveniente utilizarlo por las noches. Otra opción es aplicar frío en la zona si sientes que los pezones están inflamados, pero siempre con cuidado para que no se irrite la piel.

Respecto a la lactancia materna, es evidente que la zona del pezón está totalmente implicada en la misma, por lo que se pueden producir molestias por diferentes motivos que pueden ir desde la forma en la que se agarra el bebé hasta el uso de extractor de leche. En el primer caso, es importante que el bebé agarre bien el pecho con la boca, porque si no, el pezón quedará entre la encía y el paladar superior, que al ser duro, puede producir dolor. Asimismo, cuando empiezan a crecerle los dientes, la forma de mamar puede cambiar y puede llegar a morder el pezón. Lo ideal para evitarlo es que procures que el bebé abra más la boca para coger más pecho y que no roce el pezón con los dientes. De esta forma, amamantar puede ser menos doloroso.

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